RETO MÓDULO 1 - DESIGUALDAD EN LA ARQUITECTURA
¿Dónde están las mujeres arquitectas? Por qué son tantas y ejercen tan pocas
REVISTA AD - Escrito por Marta Sader
El artículo escogido trata sobre la desigualdad en el mundo de la arquitectura, una profesión en la que actualmente hay un creciente número de arquitectas, alcanzándose en los últimos años casi una total paridad entre los recientes graduados y estudiantes de arquitectura, pero en la que a la hora de ejercer todavía se siguen percibiendo numerosas brechas de género.
Como indica este artículo "según el informe del Consejo Superior de Arquitectos de España de 2018, en España el 54,7% de las arquitectas ha sufrido algún tipo de discriminación por razón de género, y el 12,2%, acoso psicológico por razón de género. El mismo informe menciona que el 17 % de las arquitectas han sufrido acoso en su lugar de trabajo"
Esto muestra que la arquitectura es una profesión que ha conseguido superar los tradicionales roles de género, pasando de un ejercicio casi total por hombres en el siglo pasado a tener un interés creciente entre las mujeres, permitiendo que cada vez haya más arquitectas y que las nuevas promociones sean casi paritarias.
No obstante, el muro se ha trasladado al ejercicio de la profesión donde el sector de la construcción está dominado por hombres, en mi opinión porque aún no se ha conseguido la integración en el mundo de los trabajos de gran exigencia física.
De igual manera, la arquitectura en el sector privado exige una dedicación horaria tan grande que la brecha aparece en el momento que algunas mujeres deciden ser madres y tristemente se ven obligadas a elegir entre ejercer su maternidad o su profesión al nivel de quien tiene todo su tiempo para dedicárselo a la arquitectura.
Las diferencias educacionales que aparecen en la infancia entre niños y niñas hacen que ni remotamente se incite a una mujer a inclinar su carrera profesional en el mundo de los trabajos físicos, como es la construcción, lo que hace que ese sector permanezca eternamente masculinizado en sus capas inferiores y mayoritarias, teniendo sólo la mujer presencia en puestos de dirección y que en muchas ocasiones vea cuestionada su autoridad.
Por otro lado, la responsabilidad que se inculca a las niñas sobre la maternidad hace que cuando esta situación aparezca, la mayoría priorice su familia a su desarrollo profesional, cuando en los hombres no está extendida esa presión social.
Por tanto, considero que estos dos factores son los que no dejan lograr la igualdad en una profesión que si tiene un caldo de cultivo para lograrla en un tiempo razonable, pero que requeriría de una educación en la infancia distinta, que inculque también a las mujeres, al igual que se hace con los hombres, el valor de los trabajos físicos, así como la importancia social de desarrollar una carrera profesional exitosa.
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